Cómo desinfectar las patas de mi perro de forma segura

Después de sacar a tu perro a pasear, es normal que quieras saber cómo desinfectar sus patas de forma segura.

Es importante que no uses lejía, ya que puede ocasionar quemaduras en sus patitas. Entonces, ¿qué productos puedes utilizar?

De esta forma te aseguras de que tu casa sigue siendo una zona libre de virus al volver de la calle con productos del exterior.

Así tienes que desinfectar las patitas de tu perro:

Debes saber que si utilizas nuestras pastillas Virucida Cleanpill para eliminar restos de coronavirus de las patitas de tu perro y lo haces siguiendo nuestras instrucciones, no correrá ningún riesgo. Así que... ¡vamos allá!

  1. Antes de salir a pasear, diluye una pastilla desinfectante en un litro y medio de agua y deja que se disuelva. Ten lista la mezcla y déjala cerca de la entrada con un paño y un balde con agua. Así al volver a casa pisaréis solo un espacio mínimo.
  2. Cuando llegues a casa después del paseo con tu perro haz lo siguiente:
  • Humedece el paño con la solución desinfectante (agua + pastilla).
  • Frota las almohadillas de las patas de tu perro con el paño cuidadosamente. No lo hagas de forma brusca.
  • Deja actuar la mezcla durante 5 minutos, así eliminarás cualquier virus o bacteria.
  • Aclara con agua abundante las patas de tu perro pasados los 5 minutos.
  • Pasa un trapo o toalla limpia por las almohadillas para secar bien la zona y asegurarte de que no queda resto de producto.

¡Cuida de tu mascota!

Nuestras pastillas son muy seguras y, además de las patitas de tus perros, puedes limpiar cualquier tipo de superficie con ellas. Ellos pueden jugar sobre ese espacio y con los objetos desinfectados sin problema.

¡Y lo que es aún mejor! Las pastillas virucidas Cleanpill contienen un vomitivo en caso de que se produzca una ingesta accidental.

Por último, antes de usarlas para desinfectar las patas de tu perro asegúrate de que no tiene la piel muy sensible o algún problema dermatológico. En teoría no debería haber riesgos, pero nunca está de más ser precavido, ¡especialmente si se trata del rey de la casa!

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